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CRÍTICA DE ARTE
Es la obra de Antonio Echenique una realidad subjetiva, creada en el universo interior de su imaginación hasta adquirir cuerpo material y significado. Su forma de concebir el arte es intemporal, en él plasma sus planteamiento y reflexiones a través del lenguaje abstracto del color y sus diversas correspondencias geométricas espaciales, no solo desde la exactitud de la composición, siempre estudiada y profundamente pensada, consiguiendo el punto correcto de la armonía entre forma y color, sino en la consecución del siempre difícil equilibrio de tensiones, dando un acabado rotundo a su obra. En esta exposición apreciamos un recorrido por diferentes etapas creativas, en las que el artista nunca pierde su más profunda idiosincrasia y en la que se percibe su constante búsqueda e investigación que nos trasmite su inquietud insistente y cavilación perseverante, en la insondable y misteriosa búsqueda de expresarse y realizarse a través del proceso creativo. Apreciamos en algunas obras influencias del expresionismo abstracto, en la significación del campo abierto sin límites en la superficie de los cuadros y en la envoltura de la inmediatez de la estructura, en otras la simplificación de las manchas creando áreas de color y ausencia de referencias. Varios muestran el recorrido como protagonista con formas lineales y circulares creando delicadas armonías cromáticas interconectadas. Apreciamos un cuadro vaporoso realizado a través de la técnica del dripping. Sus collages nos trasladan a la época cubista y dadaísta donde el lenguaje pictórico ratifica discontinuidades, superposiciones y rupturas. Fuentes en las que el artista ha bebido y que han servido de base para que a través de su propia intuición y personalidad crear un lenguaje propio e íntimo.
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